¡Socorro, estoy estresado en mi trabajo!

Qué es el estrés laboral

Quien no haya estado estresado alguna vez en su trabajo, que afortunado es. Pero de “estar estresado en alguna ocasión o periodo de tiempo” a padecer un trastorno por estrés laboral, va un largo trecho. El estrés es algo necesario y positivo, que nos hace estar alerta, y en su justa medida aumenta nuestro rendimiento. Cuando ese estrés sin embargo supera nuestra capacidad de respuesta es cuando empieza a pasarnos factura.

Por otro lado, y en contra de lo que generalmente se cree, la psicología ha demostrado que el estrés se puede dar en cualquier tipo de trabajo, no solamente en aquellos en los que tu jefe está encima pidiéndote el triple de cosas y queriéndolas para ayer. Se puede dar en trabajos más “relajados”, en trabajos con requerimientos físicos, mentales, con poco tiempo, muy complicados, de mucha responsabilidad, en trabajos aburridos o en los que hay poca actividad, en los que no está muy claro cuáles son las funciones del trabajador…

estrés laboral

El estresarse dependerá por tanto, de las demandas del trabajo pero también de nuestra capacidad de respuesta al mismo. Otro factor que afecta enormemente y todos los sabemos, es el entorno social del trabajo, tener compañeros conflictivos, un jefe muy exigente o estar solo en el trabajo, también influye.

Cuando nos exponemos a situaciones de estrés en el trabajo, pasamos por tres etapas:

1. Etapa de respuesta al estrés: nuestro cuerpo se prepara para responder y emitimos la respuesta a dicha situación. Esta respuesta dependerá de muchos factores, de entre los cuales, uno de los más importantes es nuestro estilo de afrontamiento.

2. Etapa de resistencia: después de responder, nuestro cuerpo debería tener un periodo de “descanso” o recuperación. Cuando no lo tenemos porque volvemos a estar en una situación de estrés o porque no hemos salido de la anterior, nuestro cuerpo continúa emitiendo la respuesta.

3. Etapa de agotamiento: nuestro cuerpo (y mente) ya no da más de sí, y es cuando comienzan a aparecer los síntomas físicos y psíquicos.

Qué factores pueden ser estresores laborales

Existen una infinidad de factores que pueden facilitar la aparición del estrés laboral, y casi nunca actúan de forma solitaria, sino que se combinan varios para producirlo. Desde la psicología distinguimos como más destacados los siguientes:

A. Ambiente físico: ruido, frío, humedad, calor, falta de espacio, iluminación, suciedad, distancia al trabajo, etc.

B. La Tarea: muy repetitiva, poco gratificante, no adecuación a las expectativas del trabajador, aburrida, con mucha responsabilidad, excesiva carga mental o física, falta de control y decisión sobre la misma, poco definida, etc.

C. La organización: ambigüedad de rol (trabajo y estatus poco definido), falta de expectativas de mejora, descansos inadecuados, horario de trabajo o falta de horario fijo, turnos, nocturnidad, mal ambiente entre compañeros o con los superiores.

También facilita el que se desencadene el estrés laboral las cuestiones que nos acompañan de fuera, es decir, los sucesos vitales estresantes, como la muerte de un familiar, una discusión o ruptura sentimental, problemas económico-legales, etc.

Y por último cabe destacar nuestro carácter, personalidad y estilos de afrontamiento. No es lo mismo una persona que vea las dificultades como un reto personal, que aquel que ve las dificultades como un obstáculo en el camino y una fuente de estrés.

Qué síntomas desencadena el estrés laboral

Cuando la exposición a situaciones de estrés es demasiado frecuente, o es muy duradera en el tiempo o es muy intenso, es cuando nuestro cuerpo empieza a quejarse de ello. Los síntomas se pueden dar a muchos niveles, y los más destacables son:

1.- A nivel fisiológico: Taquicardia, aumento de la tensión arterial, sudoración, alteraciones del ritmo respiratorio, aumento de la tensión muscular, aumento de la glucemia en sangre, aumento del metabolismo basal, aumento del colesterol, inhibición del sistema inmunológico, sensación de nudo en la garganta, dilatación de pupilas, etc.

2.- A nivel cognitivo: sensación de preocupación, indecisión, bajo nivel de concentración, desorientación, mal humor, hipersensibilidad a la crítica, sentimientos de falta de control, etc.

3.- A nivel motor: hablar rápido, temblores, tartamudeo, voz entrecortada, imprecisión, explosiones emocionales, consumo de drogas legales como tabaco y alcohol, exceso de apetito, falta de apetito, conductas impulsivas, risas nerviosas, bostezos, etc.

El estrés también genera una serie de trastornos asociados, que se convierten en factores colaboradores del estrés:

Trastornos cardiovasculares: Enfermedad coronaria, hipertensión arterial, alteraciones del ritmo cardiaco, etc.

Trastornos respiratorios: Asma, hiperventilación, taquipnea, etc.

Trastornos dermatológicos: Prurito, sudoración excesiva, dermatitis atípica, caída del cabello, urticaria crónica, rubor facial, etc.

Trastornos inmunológicos: Desarrollo de enfermedades infecciosas.

Trastornos endocrinos: Hipertiroidismo, hipotiroidismo, síndrome de Cushing, etc.

Diabetes: Suele agravar la enfermedad.

Dolores crónicos y cefaleas continuas.

Trastornos sexuales: Impotencia, eyaculación precoz, vaginismo, alteraciones de la libido, etc.

Trastornos psicopatológicos: Ansiedad, miedos, fobias, depresión, conductas adictivas, insomnio, alteraciones alimentarias.

Tratamiento y superación del estrés laboral

Normalmente el estrés laboral está multicausado, con lo que la intervención en el mismo, no pasa por utilizar un solo tipo de técnica, sino que suele tratarse conjugándose varias, en función de la sintomatología y del origen del estrés. Las técnicas más habituales de afrontamiento y superación del estrés en psicología son las siguientes:

– Técnicas respiratorias: Muy útiles en los procesos de ansiedad, hostilidad, resentimiento, tensión muscular, fatiga y cansancio crónico.

Técnicas de relajación progresiva: Son útiles en la ansiedad, depresión, impotencia, baja autoestima, fobias, miedos, tensión muscular, hipertensión, cefaleas, alteraciones digestivas, insomnio, tics, temblores, etc.

– Técnicas de afrontamiento de problemas: Utilizadas en fobias y miedos y en ansiedad ante situaciones determinadas.

– Técnicas de entrenamiento autógeno: útiles en tensión muscular, hipertensión, alteraciones digestivas, fatiga, cansancio crónico, insomnio y otras alteraciones del sueño.

– Técnica de afrontamiento asertivo: Técnicas utilizadas en obsesiones, pensamientos indeseados, en problemas de comunicación y ansiedad ante situaciones personales.

– Técnicas de detención del pensamiento: útiles en ansiedad ante situaciones concretas, fobias, miedos, obsesiones, pensamientos indeseados.

– Técnica del rechazo de ideas absurdas: Se utiliza en procesos ansiosos generalizados, depresión, desesperanza, impotencia, baja autoestima, hostilidad, mal humor, irritabilidad, resentimiento, etc.

– Técnicas de biorretroalimentación: Efectivas en procesos ansiosos generalizados, tensión muscular, hipertensión, cefaleas, dolores de cuello y espalda, espasmos musculares, tics, temblores, etc.

Qué podemos hacer frente al estrés laboral

1. No ignorarlo, identifícalo, cuáles son sus causas e intenta buscar soluciones a cada una de ellas. Escríbelas en una lista y tenla siempre a mano.

2. Intenta ver las cosas que te acechan como cosas que tienen arreglo de una forma o de otra, no como puertas infranqueables.

3. Intenta ver el trabajo y los factores desde distintas perspectivas. Puedes solicitar la ayuda de tu pareja o de un amigo y analizar juntos los distintos factores que te crean malestar.

4. Aprende a identificar tus síntomas físico-psíquicos de estrés, e intenta paliarlos. Acude al médico o al psicólogo si es necesario.

5. Cuando salgas del trabajo desconecta de él, búscate aficiones u ocupaciones que te distraigan y que no te hagan llevarte el trabajo a casa. Aprende a poner un límite horario a tu trabajo, tu salud es lo primero.

6. Intenta modificar todos aquellos factores causantes que identificaste y que escribiste en la lista. Habla con tus jefes, mejora tus relaciones…

7. Realizar algún tipo de ejercicio físico ayuda a desestresarse, elige uno y saca tiempo para practicarlo.

8. Dormir las horas necesarias para que el cuerpo y la mente descanse es algo fundamental, al igual que lo es llevar una buena alimentación sana y equilibrada en sus nutrientes.

9. Busca apoyo en tu círculo social, con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo. Comparte tus sentimientos, pensamientos y pídeles su opinión. La ayuda que pueden brindarte es muy valiosa.

10. Si con todo esto no consigues dominarlo o el estrés que padeces es muy alto, debes acudir a un psicólogo que valore tu caso y la posibilidad de intervención. Pierde el miedo a acudir al psicólogo.

email
Si te ha gustado el artículo te agradeceríamos que lo compartieras en redes para que otras personas también puedan leerlo.

Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 40 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, es además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales con las especialidades de Ergonomía y Psicosociología Aplicada e higiene Industrial.

Contacta con el autor

Deja un comentario

¡A la venta mi nuevo libro!

Libro: ¡P@adres en alerta! Nuevas Tecnologías

davidcortejoso.com

davidcortejoso.com

Riesgos de las TIC en menores

Experto en Peligros de las TIC

Grupo Helptic

te ayudamos con las TIC

¿Quieres recibir las novedades de Psicoglobalia?

Introduce tu correo:

Páginas recomendadas

¿No encuentras lo que buscas? Prueba aquí

Búsqueda personalizada
Licencia de Creative Commons