Separación de la pareja: claves para explicárselo a los hijos

Una separación con hijos de por medio nunca es sencilla. Uno de los peores momentos a los que se enfrentan los padres es el de comunicárselo a los hijos. La forma de abordarlo, las explicaciones que pueden o no dárseles, el carácter de los padres, la edad que tengan los hijos… Todo hace variar la manera en que se afronta, y en cada situación será más conveniente aplicar una serie de pautas que otras.

Según las últimas estadísticas, cada 4 minutos se rompe una pareja en España. Cada ruptura es diferente y las circunstancias de cada pareja también lo son. En ocasiones, es una cuestión de mutuo acuerdo, cuando la convivencia, por unos motivos u otros, ya no satisface a ninguno de los dos. En otras ocasiones, sin embargo, no es de mutuo acuerdo, y la separación se complica.

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Sin embargo, como en muchas otras cuestiones de la vida, existen una serie de pautas generales, aplicables a la mayoría de los casos, con el fin de afrontar esta situación en las mejores condiciones posibles. Veamos cuáles son.

Claves para decírselo con el mejor resultado posible

  1. Una cuestión debe de quedar clara, sea el tipo de ruptura que sea, es que a los hijos les va a afectar en mayor o menor medida. Ellos, menos que nadie, no son inmunes a un cambio tan drástico en su medio familiar como al que se enfrentan en esos momentos. Lo que está claro, es que si la separación es amistosa, es muy probable que los hijos acaben aceptándolo mucho mejor que si no lo es.
  2. Siempre es conveniente que los dos padres estén presentes en el momento de comunicárselo, y que previamente hayan hablado en la manera de abordarlo y en lo que se debe comunicar y cómo comunicarlo.
  3. El momento de la comunicación deber ser un momento de tranquilidad familiar, tanto de los padres como de los hijos. No es conveniente decírselo en plena época de exámenes o cuando haya habido una fuerte discusión el día anterior.
  4. Hay que adaptar el contenido y la manera de explicarlo a la edad que tienen los hijos, pero siempre con la verdad por delante, no les hacen ningún bien las mentiras.
  5. Se les debe explicar en qué situación van a quedar a partir de ese momento, que tiempo van a pasar con cada progenitor, si va a haber algún cambio de residencia, de colegio… cuestiones que siempre harán que lleven peor la separación, ya que provocan mayor cantidad de cambios en su entorno inmediato, y además cambios que ellos no han elegido, les han venido impuestos.
  6. Mucha paciencia y ponerse en su lugar, para entender sus reacciones. Hay que estar ahí para todas las explicaciones que requieran.
  7. Si la ruptura es amistosa y ninguno de los padres va a dejar de ver a sus hijos, es conveniente explicarles que la separación es de la pareja, pero no dejan de ser sus padres. Igualmente habrá que explicarles que la decisión se ha tomado por el bien de la familia, ya que es la única solución a la que se ha llegado, y también que ellos no han tenido que ver nada en la toma de esa decisión.
  8. Otra cuestión importante, y siempre que las circunstancias lo permitan, es comunicárselo con tiempo y si puede ser, antes de que se produzca la separación real. Estos les brindará un tiempo para ir comprendiendo la nueva situación, podrán acudir a ambos con el fin de solucionar sus dudas y estarán mejor preparados cuando llegue el momento de la separación.
  9. Hay que evitar, por todos los medios posibles, tanto si la separación es amistosa como si no lo es, “utilizar” a los hijos o bien ponerlos de parte de uno de los dos. No deben ser un arma en la separación, con ello les hacemos un flaco favor, y deben ser lo que más nos importe.
  10. Antes de la decisión de separarse, suelen ocurrir muchas discusiones y descalificaciones entre ambos miembros de la pareja. Hay que evitar que los hijos las presencien y que éstas puedan salpicarles.
  11. Puede ser común que los niños sufran efectos “secundarios” a la separación de los padres, como pueden ser:

–          Cambios de conducta o regresiones a conductas de etapas anteriores.

–          Trastornos del sueño.

–          Trastornos del estado de ánimo y cambios repentinos de humor.

–          Ansiedad ante la separación o la posibilidad de abandono.

–          Conductas agresivas.

–          Tristeza, llanto e irritabilidad.

Ante cualquiera de estos síntomas en el niño, es muy conveniente acudir a un psicólogo y buscar su ayuda profesional.

Lo ideal es que, ante estas situaciones irremediables, los hijos sufrieran lo menos posible, intentando mantener un entorno y una relación para el hijo, lo más similar posible a la que existía antes de la separación. Sin embargo en muchas ocasiones esto será imposible. Habrá que adaptarse a cada situación en particular, y el psicólogo experto en terapia de familia, puede ser un buenísimo aliado para estas situaciones.

 

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Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 40 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, es además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales con las especialidades de Ergonomía y Psicosociología Aplicada e higiene Industrial.

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