Reacciones de la familia ante el diagnóstico de superdotado

En el caso de las familias con hijos superdotados, se pueden encontrar ciertas particularidades en las reacciones de la familia en función de: si su hijo ha sido ya identificado, sus expectativas y prejuicios, su reacción ambivalente ante la identificación, su preocupación por tener y obtener el tipo de educación que su hijo necesita o si son conscientes o no de las características diferenciales de sus hijos.

superdotado

Imagen: Shutterstock

Dentro de las demandas de la familia con hijo/a superdotado encontramos las siguientes:

a) Los prejuicios y estereotipos de la familia respecto al superdotado. Se pueden encontrar posturas radicalizadas y divergentes que muestran tanto el desconocimiento como el temor social a aceptar las diferencias. En este caso la necesidad de categorizar una conducta que sobresale de la norma puede llevar a juicios precipitados: Uno de los factores que influyen notablemente en la formación de prejuicios sociales es la información inadecuada que llega principalmente a través de los medios de comunicación y otras, desgraciadamente, de profesionales poco especializados en esta área. Estos pueden llegar a constituir un determinante esencial de las actitudes de las familias, ya que refuerza las actitudes y los prejuicios débiles, sobre todo si no disponen de otras fuentes de información para contrastar y conformar una actitud diferente y acaban convirtiéndose en estereotipos.

Problemas de tipo escolar (desmotivación, aburrimiento, fracaso escolar, rendimiento por debajo de sus posibilidades, etc.) Responden al estereotipo “el superdotado fracasa en la escuela, porque la escuela no puede satisfacer sus demandas intelectuales” o “si el superdotado no recibe educación especial está destinado al fracaso”. Hay una parte de “verdad” en estas aseveraciones (algunos alumnos superdotados, fracasan en la escuela); el problema es que se convierten en “verdades absolutas” que no sólo justifican la conducta de un alumno en concreto, sino que se toman como única causa de esa conducta.

Problemas de interacción social (falta de afinidad con otros iguales, relaciones con niños mayores o más pequeños, conflictividad, agresividad, y aislamiento).

Problemas en el desarrollo emocional y cognitivo (desequilibrio entre el desarrollo emocional y cognitivo, entre el juicio moral y su actuación, entre las normas y el cumplimiento de éstas). Responden al estereotipo de que el superdotado es “excéntrico, raro, anormativo, etc.”.

b) Demandas manifiestas y demandas latentes. A menudo, bajo una “curiosidad” por saber si su hijo es o no es superdotado, porque en la revista tal o el programa cual han leído y oído cosas que les hacen pensar en su hijo, hay una preocupación de porqué éste tiene dificultades para hacer amigos, un bajo rendimiento en la escuela, un cuestionamiento constante de las normas, o cualquier otra conducta problemática.

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Psicólogo Sanitario, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, Profesor Universitario en la Universidad Isabel I y en la Universidad Camilo José Cela, soy además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo.

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