Peleas entre hermanos

Peleas y tópicos

Las peleas y las discusiones entre hermanos son algo completamente inevitable y además bastante frecuente, sobre todo en la época de la infancia. Pero nosotros, como padres, debemos tener una guía de cómo arbitrar en dichas situaciones, con el fin no solo de hacerlo bien, sino de no causar perjuicios a ninguno de ellos.

Los hermanos nos sirven de modelo, de guía en nuestro aprendizaje, pero en otras muchas ocasiones también los vemos como competidores y rivales, y sobre todo en la infancia, donde nuestra psicología es totalmente egocéntrica y reclamamos el amor y la atención de los que nos rodean para nosotros solos.

peleas entre hermanos

Existen tópicos, que para nuestra desgracia, y aunque nos mentalicemos que no se cumplan, acaban por materializarse.

–          El primero que se cumple es el de que “el hermano mayor siempre sale perdiendo”, para nuestra desgracia y casi siempre, solemos pedir mayor responsabilidad y mejores comportamientos al hermano mayor, ya que “para eso es el hermano mayor”. En cierto modo esto es bastante injusto, ya que si él no tuvo otro hermano mayor, nunca habrá estado en la posición del pequeño.

–          La anterior nos lleva inevitablemente a esta segunda, “el pequeño suele ser el más mimado”. No es que lo sea, aunque a veces sí ocurre, es que ya estamos pidiendo responsabilidades al mayor.

–          En cuestión de sexos distintos también hay sus más y sus menos. El machismo sigue estando presente en nuestra sociedad, y por ello, siguen en muchas ocasiones perdiendo las niñas, ya que también se les suele exigir mayores responsabilidades. Y no comentemos nada de otras culturas donde la posición de la mujer no es la misma que la del hombre.

Estos tópicos no tienen porqué cumplirse, y es por ello que debemos intentar ser lo más justos posibles y saber arbitrar dichas situaciones.

Consejos de cómo actuar en las peleas entre hermanos

–          Usar la técnica que en psicología se llama “tiempo fuera” con ambos, es decir, sacarles completamente de la situación, del lugar donde ha ocurrido.

–          Averiguad la causa u origen de la discusión. No se trata de culpabilizar a ninguno de los dos, sino de averiguar la causa para encontrara el remedio. Lo ideal es que cada progenitor estuviera con uno y luego hablarais entre vosotros, para contrastar lo que os han dicho.

–          No es adecuado que os dediquéis a echar la culpa al que lo ha originado. Hablad con él desde el razonamiento, no desde el resentimiento. No le demostréis que chillar, culpabilizar, ridiculizar… son formas de solucionar los conflictos.

–          Intentad siempre que sean ellos los que alcancen la solución, que la propongan, que lo negocien y que se impliquen en resolverlo. Si es difícil o no arrancan, entonces un pequeño empujoncito no viene mal.

–          Cuando son muy pequeños, tendemos siempre a enseñarles que deben compartir las cosas, y es lo más adecuado, pero hay que exigir también al que se las deja, responsabilidad para cuidarlas y devolverlas en el mismo estado.

–          No os dediquéis a compararlos, a comparar sus comportamientos o actitudes, eso solo conseguirá fomentar envidias, mayores celos, represalias…

–          Un estilo estricto de crianza no es lo más adecuado, pero tampoco el permisivo. Debe haber unas reglas y unas normas en el hogar, aunque en ocasiones debamos ser algo flexibles con las mimas.

–          Es bueno fomentar los juegos y las actividades en común, con el fin de que aprendan a cooperar, y se fomenten también sentimientos de afecto, respeto y cariño.

–          Podemos ayudarnos de material auxiliar, libros, dibujos animados, cuentos, que hablen de esta temática. Mirad en librerías y bibliotecas, seguro que encontráis.

–          Cuando la causa sea por competir por vuestra atención y cariño, los típicos celos entre hermanos, hablad con ellos por separado, preguntarles por sus temores, y dedicadles tiempo y que sea de calidad.

–          Es bueno siempre fomentar el hecho de que los niños se expresen y cuenten sus sentimientos y emociones, que no repriman. Debemos estar muy atentos y escucharles.

–          Un truco imprescindible para estas situaciones: paciencia + constancia.

–          No se debe fomentar la competitividad entre hermanos, ya que eso mismo ya genera conflictos. No os dediquéis a decir frases como “vamos, que tu hermano como mucho más deprisa” o “¿todavía no has recogido?, tenías que aprender de tu hermana”…

Cuando las peleas son sucesivas y alteran el funcionamiento normal de la familia, puede ser el momento de pensar que hay algo que está fallando. En estas situaciones es adecuado que acudáis a un psicólogo que averiguará las causas y os dará las pautas oportunas. No rechacéis esta ayuda.

 

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Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 40 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, es además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales con las especialidades de Ergonomía y Psicosociología Aplicada e higiene Industrial.

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2 Respuestas hacia “Peleas entre hermanos”

  1. Laura dice:

    Buenas, me ha gustado mucho tu articulo David. Creo que das informacion muy util sobre un problema que preocupa a muchos padres. Lo que mas me gusto: paciencia y constancia! Algo que nos cuesta casa vez mas!!

  2. David dice:

    Hola Laura, gracias por tus palabras y me alegro mucho de que te haya gustado. Un saludo.

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