Los niños tímidos, cómo ayudarles

Habitualmente el que un niño sea tímido no ha sido considerado un problema serio, ni por los padres ni por el resto de la sociedad. Esto puede haberse debido a varias razones:

–          Existencia una creencia generalizada de que no es algo serio y de que es algo que no puede cambiarse.

–          Los problemas “interiorizados” de las personas son menos llamativos que aquellos que tienen consecuencias directas sobre los demás.

Hoy en día sin embargo, nos empezamos a dar cuenta de la importancia que tienen las habilidades sociales en nuestro éxito social y en nuestras relaciones con los demás, tan necesarias para todos. Ya es una situación que comienza a preocupar a padres, profesores, familiares y que comienzan a demandar ayuda especializada en este tema.

timidez infantil

Qué es la timidez infantil

Como en muchas otras cuestiones, no existe una única definición de la misma, pero por destacar una, podría decirse que es un patrón de conducta en los niños, caracterizado por un déficit acusado en las relaciones interpersonales y una marcada tendencia a escapar y evitar el contacto social con otras personas.

Son niños que muestran una conducta de “no interacción” con los demás niños o de evitación de la misma. Cuando no les queda otro remedio que relacionarse con los demás, entonces se da en ellos una serie de síntomas que podemos ver a continuación.

Síntomas de la timidez infantil

Los principales síntomas de la timidez infantil son:

–          No participa ni pregunta en clase o en otros grupos de iguales.

–          No toma la iniciativa ni comienza conversaciones.

–          Escasa capacidad de expresión emocional, baja asertividad.

–          Se muestra pasivo, distante, aislado.

–          Se muestra sumiso a las decisiones de los demás.

–          Se dan conductas de temor, miedo y ansiedad anticipatorias a la interacción con otros, con todos los síntomas que esto puede conllevar (ver el artículo: Miedos y fobias infantiles)

–          Puede tener problemas afectivos y de baja autoestima.

Límite entre lo normal y lo patológico

La timidez es un rasgo más de las personas que no responde al principio de “todo o nada”, es decir, siempre está presente, pero puede estarlo en distintos grados. La diferencia entre una timidez normal y una patológica, se debe establecer en función del grado en que dificulte la dinámica normal de la vida de quien la tiene.

Cuando la timidez dificulta las relaciones sociales, afectando al desarrollo y al éxito académico, es cuando pasamos a considerar desde la psicología, que es patológica, y que se debe acudir a un profesional para establecer estrategias con el fin de “combatirla”.

Durante la niñez, y aun más marcado en la adolescencia, es normal que se tenga cierta ansiedad social, temor a ser evaluado, observado y/o criticado, ya que la dimensión social adquiere el protagonismo en la vida de estas edades. Pero ello no quiere indicar que exista una timidez patológica.

En ocasiones, esa timidez patológica, puede, y recalco puede, ya que no es siempre, acabar en trastornos más serios como la fobia social o el trastorno de personalidad de evitación.

Origen de la timidez patológica

Como casi todo en psicología, no existe una única causa, hay distintos factores que contribuyen a su aparición y establecimiento, contribuyendo en menor o mayor grado:

–          Genética: predisposición hereditaria.

–          Factores ambientales: situaciones o hechos estresantes o que el niño los percibe como tal, y ante los que aprende a responder de forma pasiva o a no responder.

–          Apego con los padres: cuando los lazos afectivos entre padres e hijo no son los adecuados por abandono, excesivo autoritarismo, distanciamiento físico, mala calidad de la relación, falta de tiempo o motivación… se facilita la creación de niños inseguros.

–          Relación con los iguales: cuando no se relacionan por distintas causas, les genera inseguridad en el trato con los iguales, y hace que tengan poca práctica, poca experiencia y escaso repertorio conductual social.

–          Aprendizaje: cuando no ha habido contacto o enseñanza de habilidades sociales, se produce una carencia que dificulta las relaciones del niño. La inseguridad, el miedo y la ansiedad se manifiestan, cerrando el círculo vicioso.

Tratamiento psicológico

Lo primero y más fundamental es realizar una evaluación exhaustiva, que permita saber en qué situaciones se produce dicha conducta y qué es lo que la causa. Una vez realizada, el tratamiento más habitual se basa en técnicas cognitivo-conductuales, como son las siguientes: entrenamiento en autoinstrucciones, desensibilización sistemática, técnicas conductuales como el modelado, el refuerzo, la economía de fichas, etc., práctica en vivo o en imaginación con ejercicios de rol-playing, entrenamiento en habilidades sociales, técnicas de intención paradójica, reestructuración cognitiva, técnicas de relajación…

Todas estas técnicas aplicadas deben servir a una serie de objetivos bien establecidos:

–          Aumentar las situaciones de interacción en el niño, con iguales o con mayores.

–          Disminuir el retraimiento, el juego individual, la pasividad.

–          Reducir y eliminar los niveles de ansiedad social.

–          Corregir pensamientos inadecuados.

–          Mejorar la autoestima.

Consejos para los padres

–          Hay que tratar de averiguar cuáles son las situaciones y las causas de dicha timidez patológica.

–          Se le deben ofrecer situaciones en las que pueda interactuar con otros, juegos en el parque, actividades extraescolares, reuniones con otros padres con hijos… pero nunca forzándole a ello.

–          No se le debe ridiculizar ni “marcarle” como diferente a los demás, y menos nunca hablarlo en público.

–          Debes saber que somos su apoyo y que queremos ayudarle a solucionarlo.

–          Ser naturales, no debemos mostrar una preocupación excesiva o ansiedad ante esta cuestión.

–          No planteárselo como un problema o una enfermedad, pero tampoco restándole importancia. Es un rasgo que se debe mejorar y que le facilitará las relaciones sociales, tan necesarias hoy en día.

–          Ser conscientes de la edad del niño, para encajar el problema dentro de su natural evolución, sin sacarlo de contexto.

–          Constancia y mucha paciencia.

Como siempre os digo, cuando altere la dinámica normal del niño y/o la vuestra, acudid a un psicólogo que pueda ayudaros.

 

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Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 40 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, es además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales con las especialidades de Ergonomía y Psicosociología Aplicada e higiene Industrial.

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2 Respuestas hacia “Los niños tímidos, cómo ayudarles”

  1. rossana dice:

    hola me gustaria mucho que ayudacen con mi problema …mira yo tengo 4 hijos 3 de ellos son mayores ya ,pero viven con migo ,el pequeño Diego tiene 8 años recien cumplidos .El le cuesta mucho participar en clases y hablar y salir a la piszarra cuando se lo pide su profesora ,le cuesta mucho acercarce a jugar con amigos entonce lo que hace es insultarlos o molestarlos y ve que no le hacen caso el llora y se siente solo por favor ayudarme no se que aconsejarle mchas gracias

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