La adicción al sexo, mito o realidad

La adicción al sexo es una de esas adicciones que o bien se ha obviado o bien se ha negado. Hay que tener claro que los tiempos van cambiando, nuestras conductas y nuestra mentalidad también, por lo que conductas sexuales que tiempo atrás eran consideradas anómalas o incluso tachadas de trastorno (como las relaciones homosexuales), en la actualidad no lo son. Pero entonces, ¿qué consideramos cómo adicción al sexo?

Qué es la adicción al sexo

Como cualquier otro trastorno adictivo, la adicción al sexo tiene todas las características de una conducta adictiva:

– Es un trastorno crónico cuyo origen y evolución es gradual y progresivo, es decir, suele ir a más.

– Los adictos tienen sentimientos de compulsión que les llevan a realizar determinadas conductas.

– No tienen capacidad de autocontrol o está deteriorada, a pesar de las consecuencias reales o potenciales de su conducta adictiva.

– Sienten un fuerte malestar físico y psicológico y emociones negativas cuando no pueden llevar a cabo su conducta adictiva o bien la abandonan.

– Desarrollan dependencia tanto física como psicológica, por lo que mientras no realizan la conducta sufren del síndrome de abstinencia, y necesitan materializar su adicción para paliar los efectos de dicho síndrome de abstinencia.

Todos estos síntomas y características ocurren igual en la adicción al sexo, por lo que tiene todos los factores para que se pueda considerar un trastorno adictivo.

adicción al sexo

Peculiaridades de la adicción al sexo

Todos hemos oído casos de grandes estrellas del deporte o de Hollywood, pero ya sean éstas o personas no conocidas, parece que en la adicción al sexo se dan tres características peculiares:

–          Siempre llevan una vida oculta para dar rienda suelta a su adicción. Aquellos que no ocultan el recurrir a prostitutas o a servicios sexuales, según los expertos, no padecen de adicción al sexo.

–          Otra característica que suele darse es su alto nivel de inteligencia. Suelen ser personas brillantes o con buenas capacidades intelectuales.

–          Y por último, son incapaces de dejar su adicción sin ayuda de terapia, por mucho que las consecuencias de sus conductas sean desastrosas para su vida.

Existe un término que es la Akrasia, que viene a indicar “actuar en contra del propio sentido común”, que es una situación semejante a lo que ocurre con los alcohólicos, ludópatas o drogadictos.

Los terapeutas especialistas, sobre todo en EEUU, comentan que los adictos al sexo tienen respuestas especiales en su cerebro ante estímulos de tipo pornográfico, sufriendo fuertes subidas de adrenalina.

Pero como en todo, también hay expertos que no lo consideran una adicción; además lo que sí comparto es que por ponerle una etiqueta de adicción, no significa que se puedan excusar ciertos comportamientos, aunque no sea mi labor juzgar. Sea como fuere, el problema está ahí, y no se puede obviar, lo llamemos como lo llamemos.

Cómo tratar la adicción al sexo

Para ayudar al adicto al sexo hay que encontrar formas de controlar sus conductas sexuales compulsivas primero, y después fomentar su autocontrol. La búsqueda de este control debe realizarse a través de terapia por un experto en el tema de las adicciones.

El tratamiento más eficaz es aquel que combina la farmacoterapia y la terapia cognitiva:

– Se han utilizado para este tipo de adicciones fármacos destinados al tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo, con distintos resultados.

– La psicoterapia individual puede ayudar al adicto al sexo a desarrollar estrategias para resistir la tentación de actuar compulsivamente. La terapia cognitiva también ayuda al adicto a identificar sus pensamientos irracionales, que lo apoyan y justifican su comportamiento sexual. Estos pensamientos pueden incluir:

-”Las relaciones monógamas no brindan la felicidad plena”.

-”Mi obsesión sexual actual no pasará a menos que actué en consecuencia.”

-”El sexo es lo más importante para mí”.

Como en otras adicciones son frecuentes las recaídas si no se busca una ayuda especializada, y a menudo los programas de recuperación de esta adicción, son para toda la vida.

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Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 164 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo Sanitario, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, Profesor Universitario en la Universidad Isabel I y en la Universidad Camilo José Cela, soy además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo.

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