El olvido, cómo trabaja nuestra memoria

La mayoría de nosotros solo nos interesamos por la memoria cuando ésta nos juega malas pasadas, y una de estas es el olvido. Pero para llegar a comprender el olvido, también debemos comprender cómo funciona nuestra memoria, ya que hay distintos tipos de olvido, y además debemos de saber distinguirlo de otros términos muy utilizados a la ligera como la amnesia.

Cómo trabaja nuestra memoria

Cuando pensamos en nuestra memoria, la entendemos como un cúmulo de hechos, imágenes, sentimientos, olores… de nuestro pasado, reciente o remoto, al que acudimos cuando necesitamos esa información. Pero lejos de esta simple imagen de la memoria, nuestra maquinaria mnémica es mucho más compleja.

Para simplificar algo, podemos entender la memoria como un almacén con distintos compartimentos que tienen mayor profundidad o mayor complejidad en su colocación. Podemos clasificar y llamar a estos compartimentos de distintas formas, pero la más fácil de entender sería la siguiente:

–          Memoria sensorial: es la puerta de entrada de la información. Nuestros sentidos recogen la información del medio, la retiene un instante y la traslada al siguiente compartimento.

–          Memoria a corto plazo: la información que proviene de la memoria sensorial aquí dura un tiempo determinado, si no la damos relevancia y la dotamos de significado se perderá, y si se lo damos pasará al siguiente nivel. En cuanto a la cantidad, podemos retener más o menos unas 7 unidades de información en este almacén temporal.

–          Memoria a largo plazo: si la información del anterior nivel la hemos considerado importante, entonces le damos significado (la enlazamos con información que ya tenemos en este almacén, es decir le damos una colocación: un pasillo, una estantería y un código de colocación) y la almacenamos en este compartimento de la memoria.

Ahora debemos entender que la memoria es algo único, personal e intransferible (como las tarjetas de crédito…). Si 2 personas presencian la misma situación, van a tener distintos recuerdos de la misma. Esto se produce porque en el proceso de dar significado a esa información para poder almacenarla, cada una ha utilizado distintos “aliños”, le han añadido imágenes u otros recuerdos de eventos similares, un toquecito de su personalidad, han añadido un poco de su estado de ánimo (que una estaba eufórica y la otra deprimida)… De esta forma el resultado final es siempre distinto entre distintas personas. E incluso, en una misma persona, en dos momentos distintos, ante el mismo suceso, generaría recuerdos distintos.

Pero vamos al meollo del olvido.

el olvido

Por qué sucede el olvido

La mayor parte de la gente piensa que el olvido se produce por el simple paso del tiempo, a esto se le llama decaimiento, y es tan solo una de las causas del olvido.

Efectivamente, hay determinados conocimientos o recuerdos, que si no utilizamos (la frecuencia de uso influye en la facilidad de la recuperación), acabamos por perderlos y por no poder recuperarlos. Sin embargo siguen estando ahí, ya que es distinto recordar y reconocer (no es lo mismo un examen tipo test que un examen de desarrollo)

Vamos a ver cuáles son las causas de que se produzca el olvido:

Olvido por causas en el almacenaje de la información (ej. Me acaban de presentar a alguien y ya no me acuerdo del nombre).

–          Interferencia: es cuando un recuerdo o conocimiento está dificultando la recuperación de otro. Existen dos tipos de interferencias:

  • Proactiva: cuando lo que interfiere se presenta previo a lo que queremos recordar.
  • Retroactiva: queremos recordar algo, pero un aprendizaje posterior no nos está dejando.

–          Codificación: la información no la hemos codificado correctamente, no le hemos dado el lugar o el significado adecuado, no hemos prestado atención, etc.

–          Sobrecarga de la clave: cuanto mayor es el número de recuerdos que asociemos a uno determinado, mayor dificultad hay de que recuperar ese recuerdo de forma aislada.

Olvido por causas en la retención o recuperación

–          Decaimiento: por el desuso del recuerdo y el paso del tiempo, se dificulta su posterior recuperación.

–          Lesiones o degeneraciones cerebrales: trastornos como el alzheimer o traumatismos craneoencefálicos, puede producir pérdida de recuerdos.

Otras causas

–          El olvido motivado o represión: puesto de moda por Freud, es cuando determinados recuerdos los hundimos en el inconsciente, como mecanismo de defensa, para poder combatir la ansiedad.

–         Errores de la memoria: recuerdos falsos, generados por la persona; recuerdos falsos por contagio social, que enmascaran el verdadero recuerdo de lo vivenciado o recuerdos ilusorios generados por nuestra propia imaginación

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Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 164 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo Sanitario, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, Profesor Universitario en la Universidad Isabel I y en la Universidad Camilo José Cela, soy además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo.

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