Consejos para las pesadillas y los terrores nocturnos

Según estudios realizados, el 2% de los niños entre 2 y 8 años, tienen terrores nocturnos y/o pesadillas, aunque la prevalencia aumenta según la franja de edad.

Pesadillas

Su aparición parece estar más relacionada con niños inseguros, ansiedad, miedos, preocupación, enfermedades, el dolor físico, la sobreexcitación, amenazas, por ver programas violentos en la tv o por lecturas con contenido violento.

En las pesadillas, lo normal es que el niño se despierte, llore, grite o corra a la cama de sus padres. Si no está despierto, la mejor manera de actuar es tranquilizarle y consolarle. Si no está despierto y lo está pasando mal, podemos despertarle y tranquilizarle, distraerle con temas agradables y procurar que se vuelva a dormir. Al día siguiente, podéis hablar con él e intentar averiguar cuál es el tema o temor que le puede estar provocando la aparición de esas pesadillas.

Terrores nocturnos

Suelen suceder en la primera parte de la noche, ante el sueño No Rem, es decir, cuando está más profundamente dormido. No conviene despertarle, además, si lo intentamos, veremos que es muy complicado conseguirlo. Hay que procurarle un entorno seguro si llega a levantarse o a moverse, pero sin despertarle.

Los terrores nocturnos están muy relacionados con estados de profundo cansancio y también con cenas muy copiosas o pesadas de digerir, aparecen de 1 a 2 horas después de dormirse y pueden durar de 10 a 30 minutos. Lo habitual es que no recuerde nada de lo ocurrido a la mañana siguiente.

terrores nocturnos y pesadillas

Trucos para las pesadillas y los terrores nocturnos

Pesadillas

Los miedos son algo habitual en los niños, es más, es un paso evolutivo que todos pasamos, pero estos pueden convertirse en una posible causa de las pesadillas. Podemos intentar paliar el efecto de estos miedos y temores en la generación de las pesadillas. Para ello, algunos trucos que pueden utilizarse son:

– Podemos dejar una luz tenue en su habitación o en el pasillo. El no tener una oscuridad total les tranquiliza y no por eso van a aprender a dormir el resto de su vida con una luz encendida.

– Si el niño todavía es pequeño, puede ser útil utilizar una música suave y bajita para ayudarle a que se relaje.

– Hay que controlar lo que los niños ven en la tele o en los videojuegos. Restringe o elimina los contenidos violentos que puedan afectar a tu hijo.

– Las cenas deben ser ligeras y poco abundantes.

– Tampoco conviene que realicen juegos muy violentos o de mucho desgaste físico antes de acostarse.

– También podemos cerrar todas las puertas de armarios y cajones que puedan inducirle desconfianza, y podemos darle su muñeco favorito para que duerma con él.

– Si la aparición de los miedos se debe a la “posible existencia de monstruos”, podemos realizar una batida por su habitación y por la casa con él para echar a todos los monstruos y que se quede tranquilo, y también podemos poner un cartel en su habitación que diga “prohibida la entrada de monstruos”. Echarle imaginación.

Terrores nocturnos

Para los terrores nocturnos no hay muchas soluciones, ya que, igual que las pesadillas, según crezcan desaparecerán. Lo que sí podemos realizar es lo siguiente:

– Evitar el cansancio excesivo en los niños, que parece estar bastante relacionado con la aparición de los terrores nocturnos.

– Igual que en las pesadillas, evitar las cenas pesadas y abundantes.

– Cuando los terrores nocturnos aparecen durante una temporada, existe un método, creado por el Dr. Lask, que consiste en despertares controlados. Es eficaz al 90% en niños mayores de 6 años y la forma de llevarlo a cabo es la siguiente: durante algunas noches observamos el tiempo que transcurre desde que se duerme hasta que aparece el terror nocturno. Normalmente, aunque con pequeñas variaciones, se producen en la misma franja horaria. A continuación y durante un periodo de 7 noches consecutivas, lo despertaremos 15 minutos antes de llegar a la franja horaria donde se desencadenan los terrores nocturnos, lo mantenemos fuera de la cama sobre los 5 minutos y luego nuevamente le metemos en la cama para que se vuelva a dormir. Después del ciclo de 7 noches observamos si se vuelven a producir, en el momento que vuelva a aparecer una noche, volvemos a realizar el ciclo de despertarle 7 noches consecutivas.

El método es molesto de aplicar, ya que os obliga a despertaros vosotros y al niño, y con los horarios que tenemos muchos padres, esto en ocasiones nos lo complica mucho más. Sin embargo, os recuerdo que el autor y los estudios realizados, aseguran un 90% de eficacia, con lo que sopesar si os merece la pena.

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Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 164 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo Sanitario, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, Profesor Universitario en la Universidad Isabel I y en la Universidad Camilo José Cela, soy además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo.

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