Cómo afrontar la enfermedad crónica del niño

Por separado las enfermedades crónicas en la infancia son poco frecuentes, pero en conjunto, suponen un  10%-20% de los menores en estas edades. Las más comunes son el asma, cardiopatías, fibrosis quística, diabetes, espina bífida, parálisis cerebral…

Independientemente de cuál sea la enfermedad crónica del niño, hay una serie de síntomas que se repiten con cierta frecuencia:

  • Dolor y malestar.
  • Menores posibilidades de jugar a algunos juegos o actividades.
  • Visitas frecuentes a centros médicos y hospitales.
  • Rechazo por parte de otros niños y problemas de socialización.

Ante estas cuestiones, los padres deben saber cómo afrontarlo de la mejor forma para procurar la mejor calidad de vida posible al niño.

enfermedad crónica

Pautas o consejos para afrontar la enfermedad crónica del niño

  • Lo primero y más importante es documentarse al máximo sobre la enfermedad. Cuanto mayor sea el conocimiento de los padres y del niño sobre la enfermedad, mejor podrán prepararse para lo que el niño puede y no puede hacer (o no debe), qué síntomas y situaciones pueden ser normales y controlables, cuándo acudir al médico y/o a urgencias, etc.
  • Hay que tener contacto con el médico o especialista que atiende al menor y no tener miedo a realizar todas aquellas preguntas y dudas que puedan surgir sobre la enfermedad, su desarrollo, procedimientos médicos, tratamiento, pronóstico, síntomas, limitaciones del niño, consejos, etc.
  • Es conveniente ayudar al niño a procesar sus propios sentimientos sobre su enfermedad. Hay que escucharle, preguntarle las dudas que pueda tener y darle pie a que se exprese, transmitirle sensación de seguridad y cercanía, de que tiene el apoyo de la familia, eliminar los miedos o dudas que pueda tener sobre la enfermedad y su desarrollo.
  • Será conveniente preparar al niño para los procedimientos médicos que haya que realizar. Ocultarle información no resulta eficaz, ya que la mayor parte de sus miedos y temores viene por el desconocimiento. Cuanta mayor información se le de y con mayor cantidad de detalles, mejor para disminuir sus temores.
  • Hay que ayudarle a llevar una vida lo más normal posible. Hay que tratar de que se integre en el mayor número de actividades posibles que realicen los demás niños y sus amigos, así como en actividades con la familia.
  • Es adecuado mantener unas rutinas familiares, horarios, pautas de actuación dentro del hogar, porque esto ofrece un marco de seguridad y tranquilidad al menor.
  • Hay que educarle como a cualquier otro niño, salvo por las limitaciones o cuestiones especiales que puedan derivarse de su propia enfermedad.
  • También hay que prepararle para las posibles reacciones que pueda despertar en los demás y cómo debe reaccionar ante las mismas.
  • Y también es buena idea, siempre que se pueda, ponerle en contacto con otros niños que tengan su misma enfermedad crónica; le proporcionará ejemplos de otros niños y de cómo llevan su propia enfermedad, y él mismo servirá de ejemplo.
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Este artículo fue escrito por:

- que ha escrito 166 posts on Psicología para todos/Superdotados/Psicología infantil/Depresión.

Psicólogo Sanitario, Máster en Terapia de conducta y Trastornos de la personalidad, Profesor Universitario en la Universidad Isabel I y en la Universidad Camilo José Cela, soy además enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo.

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