AAutor Archivos | David Cortejoso

método Kumon

Método Kumon, más que un método para que los niños aprendan

Hoy volvemos a hablar de Kumon, una red de centros de enseñanza, con un método de trabajo centrado en el propio alumno y que merece la pena conocer.

Kumon, una institución educativa única en el mundo, abre sus puertas

Kumon es un método integral de aprendizaje que no solo sirve como apoyo a los estudios, sino que también permite a los alumnos alcanzar otros objetivos, como la motivación para aprender, la confianza en sí mismos o la autonomía. Una combinación de la materia aprendida en la escuela con los conocimientos y las capacidades que adquirirán en Kumon permite desarrollar al máximo el potencial de los niños.

Kumon abre sus puertas

Los padres podrán descubrir de primera mano este revolucionario método educativo durante los días 19 y 20 de septiembre, pues Kumon celebra jornadas de puertas abiertas a nivel nacional en sus centros. Con ello, Kumon intenta que sean los propios padres quienes vean cómo funciona el método y que los niños no solo mejoran en lectura y matemáticas, sino que adquieren otras habilidades que los ayudarán a lo largo de toda su vida.

método Kumon

15 días gratis

Método Kumon nos regala ahora 15 días gratis para probarlo! Kumon va más allá y no quiere únicamente contar a los padres que su método da resultados, sino que también pretende demostrárselo ofreciéndoles la posibilidad de probarlo por sí mismos. Lo hace a través de una prueba gratuita de 15 días que puede solicitarse desde el 1 de septiembre hasta el 31 de octubre presentando un cupón que podrá descargarse de su página de Facebook. Así, tanto padres como hijos pueden cerciorarse y disfrutar de los beneficios del método Kumon.

Kumon, 60 años de experiencia en enseñanza

Al apuntar a sus hijos a los centros Kumon, los padres cuentan con la confianza de estar formándolos en centros que emplean un método más que consolidado a nivel internacional. El método Kumon tiene una experiencia de más de 60 años en educación, con 4,5 millones de alumnos en 48 países diferentes (en España, superan los 21.000 alumnos en más de 240 centros).

Kumon es, por lo tanto, una red de centros de confianza donde los niños adquieren conocimientos con el objetivo de resolver contenidos avanzados respecto de su curso de manera autodidacta, pero, sobre todo, un lugar donde desarrollan habilidades que les servirán para su futuro.

 

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seguridad de los niños en Internet

Seguridad de los niños en Internet, 5 peligros que los acechan

 

Pensando en la Seguridad de los niños en Internet, ¿dejarías a tu hijo solo en una parada de metro?, ¿y en una calle cualquiera de una gran ciudad?
Seguramente no, pero estás haciendo algo parecido al dejarle navegar solo por internet. Quizá mientras está con el ordenador puedes verle físicamente, algo muy recomendable, pero aun así no sabes qué tipo de páginas está leyendo… o peor, facilitando sus datos.

No olvidemos que los niños están formándose y, por tanto, no tienen la capacidad crítica de un adulto –¡esto es lo que les permite ser tan creativos!− con lo que se les puede engañar o hacer daño más fácilmente.

5 peligros que acechan a la Seguridad de los niños en internet

1. Acosadores desconocidos: En internet podemos encontrar todo tipo de gente y, al mismo tiempo, todo tipo de gente puede encontrarnos a nosotros. Los chats, los foros y las redes sociales, son una herramienta fantástica para conocer gente. También lo son las discotecas, ¿dejarías a tu hija pequeña sola en una discoteca cualquier fin de semana? Acosadores de todo tipo saben igual que tú en qué tipo de chats entran niños y adolescentes, con la facilidad añadida de que, por internet, nadie ve su verdadera cara.

2. Spam y publicidad engañosa: La publicidad está muy regulada. La legislación española no permite que los niños aparezcan en publicidad en situaciones peligrosas, o que les puedan inducir a error. Por supuesto la publicidad de internet no tiene por qué seguir la legislación española. Anuncios como “hazte rico desde casa viendo publicidad”, de webs de apuestas deportivas, o con contenidos engañosos, están a la orden del día en ciertas páginas web. No hablemos ya de los anuncios que te piden el teléfono móvil para poder ver una película en streaming, un clásico.

3. Gastar dinero es demasiado fácil: Desde enviar un SMS para tener mejores opciones en juegos online, hasta cualquier tipo de compra, sólo requieren una tarjeta de crédito y, a veces ni eso, pues con Paypal u otros sistemas de pago se pueden realizar compras con un e-mail y una contraseña.

4. Acosadores conocidos: Lamentablemente, el acoso en los colegios es una constante en los programas de noticias. La posibilidad de acosar 24h, 7 días a la semana es real en internet. Para estas malas prácticas son especialmente útiles las redes sociales.

5. Pornografía y violencia sin control: No se trata sólo de lo consternados que los más pequeños queden al ver ciertas imágenes, sino de la sensación de normalidad que puedan adoptar ante ciertos actos desmesuradamente machistas y violentos, a parte del vocabulario que aprenderán.

Jogando... Thiago Marques via Compfight

Un antivirus con control parental y algo más

Hoy en día tener un antivirus es casi obligado independientemente, de la edad del usuario de internet. Pensemos que desde nuestro ordenador o dispositivo móvil manejamos nuestra más privada intimidad, −familia amigos, etc.− y muchas veces nuestras finanzas. Por supuesto con niños, la presencia de un antivirus es más necesaria si cabe.

Gracias al control parental, incluso puedes probar el mejor antivirus gratis, podremos saber en qué tipo de páginas navegan, bloquear ciertos contenidos nocivos para evitar que tengan acceso y, en definitiva, tutelar sus comportamientos.

Eso sí, esto no es una excusa para que no pasemos tiempo con ellos navegando en internet, pues ésta es la mejor forma de educarlos sobre cómo usar la red de forma segura y provechosa.

Internet tiene muchas cosas buenas, ayudemos a nuestros hijos a aprovecharlas.

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Adicción a las nuevas tecnologías

Qué es ser adicto a las nuevas tecnologías

Una persona es adicta cuando tiene una dependencia física y/o psicoemocional hacia una sustancia, hacia una actividad o hacia una relación. En este caso, la adicción se produce hacia productos y actividades: tener los últimos accesorios tecnológicos y/o utilizarlos con demasiada frecuencia.

La adicción a las nuevas tecnologías está a la orden del día y lo vemos en niños, cuando desde ciertas edades solo quieren estar con el ordenador o la consola portátil en todos los sitios, o sus padres les han regalado un ipad para que jueguen y lean; en adolescentes, cuando están a diario enganchados con el Tuenti o con los mensajes del móvil; y en los adultos con otras redes sociales como Facebook o Twitter, con el ebook, con la tablet o con el smartphone de turno.

Las nuevas tecnologías tienen un montón de ventajas y de usos. Nos permiten comunicarnos, adquirir productos, promocionar nuestra empresa o negocio, ver la previsión del tiempo, enterarnos de noticias, tener un trabajo relacionado con internet o el comercio on line, pedir la cita para el médico… pero también tiene sus consecuencias negativas:

– Proliferan estudios que consideran la relación entre ciertos tipos de tumores y el uso de tecnología con emisión de ondas (telefonía, wifi…).

– No tienen porque considerarse una pérdida de tiempo, pero sí que es cierto que nos “roban” tiempo de hacer otras cosas.

– Crean sedentarismo, lo que perjudica a nuestro organismo (aparato cardiovascular, musculatura…)

– Suponen, en ocasiones, un importante desembolso de dinero, tanto en la adquisición como en la tarifa mensual.

-Existen riesgos en cuanto a su utilización relacionados con el acoso o bullying, la suplantación de identidades, el robo de claves y de cuentas bancarias, acoso sexual, etc.

Nadie dice que el uso de las nuevas tecnologías sea malo en sí, todo lo contrario, tiene muchas aplicaciones muy buenas a pesar de los riesgos comentados. El problema es cuando pasamos del uso al abuso, ahí es cuando comienza el problema de la adicción.

Cómo identificar esta adicción a las nuevas tecnologías

Este tipo de adicción a las nuevas tecnologías sigue un patrón similar al de otras conductas adictivas, en las que una actividad en principio inofensiva se convierte en un hábito que la persona deja de controlar y que además le produce graves perjuicios en su vida.

El placer inicial que le causa estar usando estas nuevas tecnologías, (las redes sociales, los chats, las estadísticas de visita de su página web…) se transforma progresivamente en una pérdida de control y dependencia, síntomas que son idénticos a los de las drogodependencias.

Los principales síntomas que nos van a hacer sospechar son:

1-La actividad a la que creemos que está enganchado pasa a ser su prioridad máxima, quedando en un segundo plano el resto de las actividades, incluso con las que anteriormente disfrutaba.

2-Cuando el “adicto” se aísla del resto de la familia, incluso no respetando en ocasiones los horarios normales de comida, juego… poniendo como excusa la necesidad de estar realizando la actividad a la que está enganchado.

3-Su carácter sufre cambios repentinos, se vuelve irritable, y en ocasiones discute fácilmente.

4-Es probable que mienta para excusar ciertas actividades, e incluso se puede dar el robo para conseguir dinero e invertirlo en su adición. No reconoce que tiene un problema y no quiere hablar de ello.

Tratamiento de la adicción a las nuevas tecnologías

Cuando realmente las sospechas que tenemos, bien sobre nosotros mismos bien sobre alguien cercano, sobre la posible adicción a las nuevas tecnologías se confirman, y ya ha pasado de ser una afición o algo curioso a ser un problema, que le ocasiona verdaderos perjuicios a la persona y a los que la rodean, es cuando debemos buscar la ayuda de un psicólogo especializado en adiciones, y lo primero y más importante, como en cualquier problema adictivo, convencer a la persona de que precisa esa ayuda, de que tiene un problema real y de que este problema tiene sus consecuencias, tanto para él como para los que lo rodean.

Algo que hay que dejar claro, ES UNA ADICCIÓN, está claro que no va a tener los mismos efectos físicos y el riesgo de muerte o de enfermedades de la adicción a las drogas, pero los perjuicios en su vida son reales, y también los tiene para su salud, por lo que es un problema que, al margen de lo novedoso y de lo curioso, se debe tomar muy en serio.

adición nuevas tecnologías

El tratamiento especializado

El tratamiento especializado debe tener las siguientes particularidades:

-El tratamiento debe ajustarse a las características de cada sujeto y sus circunstancias, teniendo en cuenta que el mayor porcentaje de los afectados son adolescentes y, por tanto, están sujetos a cambios orgánicos y psicológicos que además les pueden ocasionar cierto estrés. Lo más adecuado es conseguir que entienda y reconozca que tiene ese problema, de esta forma conseguimos que esté motivado para el cambio, y ya damos el primer paso en su tratamiento.

– El tratamiento puede ser de abstinencia total o bien progresivo (es como dejar de fumar), eso dependerá de cada persona y de las características de su adicción. Si es progresivo, se puede poner un objetivo de tiempo hasta conseguir la abstinencia total o bien un objetivo de cantidad de uso.

-En esta adicción tan peculiar debemos hacernos unas preguntas previas: ¿tiene otro trastorno psicológico y lo está manifestando a través de esta adición?, ¿tiene la persona problemas de algún tipo y el uso de estas nuevas tecnologías le sirven de válvula de escape?,  ¿cuál es su relación con la familia y amigos?

-La evaluación y el tratamiento de esta adicción, se debe hacer en varios niveles:

1-A nivel del sujeto:

-Hay que evaluar sus niveles de autoestima y autoimagen (aceptación del propio cuerpo). También debemos evaluar su entorno emocional (posible presencia trastornos asociados: depresión, etc.). Hay que explorar su adaptación en los ámbitos familiar, escolar-laboral y social (manejo de habilidades sociales, relación con sus iguales, círculo de amistades…) Puede ser necesario, en caso de adicción a internet, verificar los posibles contactos de riesgo establecidos (drogas, violencia, sexo, grupos anti-sistema…).

-El tratamiento es individualizado y debe tratar todas las áreas afectadas (mejora de la autoestima, entrenamiento en habilidades sociales…). Además se debe establecer un programa conductual, en el que se controle ese uso de las nuevas tecnologías bajo control externo (pareja, familiares, etc).

Lo mejor en estos casos, es que se pueda llegar a un acuerdo con el adicto, en cuanto a su tratamiento se refiere y al modo y forma de ponerlo en práctica.

-La incorporación a terapias de grupo puede ser muy adecuada en estos trastornos, tanto para mejorar las habilidades sociales como en la aceptación y motivación hacia el cambio.

2-A nivel de familia y pareja:

El papel de la familia y de la pareja es importantísimo para que el resultado tenga el efecto deseado. Hay que ajustar el tratamiento en función de las relaciones y roles que desempeñe el adicto y los que lo rodean. En ocasiones es necesario realizar sesiones de terapia familiar, y dotar a los integrantes de herramientas para la gestión de conflictos y la resolución de problemas.

3-A nivel de otras personas:

Establecer complicidades con alguna persona de su edad o de su círculo de amigos, cuando es posible, no va a suponer tener un buen aliado en el tratamiento. Estas amistades pueden servir de apoyo y acompañamiento en todo el proceso y en diferentes ámbitos extra-familiares.

 Vídeo

Os voy a dejar un vídeo sobre la adicción de los jóvenes a internet que creo bastante interesante. Quedaros sobre todo con los datos y cifras que nos dan al comienzo del vídeo. Espero que os resulte útil.

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12 Claves para la familia de un superdotado

Los niños y niñas superdotados tienen necesidades educativas, sociales y emocionales, que deben ser cubiertas para el adecuado desarrollo del niño. Pero, en ocasiones, en la propia familia del superdotado existen prejuicios y estereotipos respecto del superdotado, que dificultan dicho desarrollo. Veamos cuáles son los más comunes y cuáles son las claves para el buen funcionamiento de la dinámica familiar.

El tema de la superdotación intelectual provoca en muchas ocasiones opiniones dispares y radicales, tanto de expertos como de profanos en la materia, que lo único que muestran en la mayoría de los casos es desconocimiento y temor social a las diferencias.

Los prejuicios existentes llegan casi siempre por la desinformación o por la inadecuada información tanto de profesionales como de medios de comunicación. Y por desgracia, estos prejuicios y estereotipos, pueden llegar a ser cruciales en el trato que la familia otorgue a la peculiaridad de tener un hijo superdotado.

Prejuicios Superdotados

Los tres estereotipos más comunes sobre los niños superdotados

  1. El superdotado fracasa en el ámbito escolar, porque éste es incapaz de satisfacer sus necesidades intelectuales”: hay cierta verdad en estas afirmaciones, pero el problema aparece cuando la familia se lo toma como una verdad absoluta, y justifican de ésta forma la conducta del niño en la escuela. En nuestro país, es cierto que aún hay mucho por hacer en el ámbito de la superdotación intelectual, pero también es verdad que hay instituciones y profesionales de la educación motivados y con la formación suficiente.
  2. Los niños superdotados tienen problemas de interacción social”: tampoco es totalmente cierto que no sepan relacionarse porque sus iguales no compartan los mismos intereses intelectuales que ellos. No son extraterrestres, lo que tiene que quedar claro es que son niños, y que también quieren jugar, hablar de consolas o salir con los amigos.
  3. Los niños superdotados son raros, cerrados, excéntricos”: Otra falsedad, no tiene porque existir un desequilibrio entre el desarrollo emocional y el cognitivo.

Estos estereotipos y prejuicios son los que de forma encubierta en muchas ocasiones provocan la aparición de los problemas como alteraciones del autoconcepto en los padres, alteraciones de los roles familiares, de las relaciones de la familia con el entorno, de la relación con la institución educativa; y la necesidad de que profesionales especialistas en la materia deban tratar la situación para resolverla.

12 claves para la familia del superdotado

  1. La familia debe aceptar al niño tal y como es, intentando conocer sus características intelectuales y socio-afectivas. No es adecuado colocarle etiquetas de genio o de raro, ni tampoco compararlo con los demás niños de su entorno.
  2. Hay que darles facilidades para la creatividad, no limitársela. No debemos trabar su originalidad ni lo diferente de sus respuestas.
  3. Hay que ser partícipes de sus proyectos, de sus curiosidades, quitándoles el temor al fracaso. Hay que ser flexibles y respetuosos con sus intereses y motivaciones.
  4. Debemos estimularlos para que desarrollen su potencial cognitivo, pero sin excedernos, recordando que son niños, y que también necesitan tiempo para jugar o para estar con sus amigos.
  5. Facilitarles materiales y herramientas que les interesen y les sean útiles. Un exceso de libros o de materiales que no les interesen es contraproducente.
  6. Deben participar de la familia y de las tareas del hogar como cualquier otro miembro. No deben tener un estatus especial por sus altas capacidades.
  7. Debemos colaborar y coordinarnos con sus responsables educativos en el centro escolar, intercambiando información que beneficie el desarrollo del superdotado.
  8. Dirigir el ocio y el tiempo libre hacia actividades que promuevan su interés y participación, sin agobiarlos con un exceso de actividades extraescolares.
  9. Debemos fomentar su autonomía, que él mismo aprenda a encontrar respuestas, a investigar, e igualmente enseñarle a pedir ayuda cuando le sea necesario.
  10. Debemos darles oportunidades de interacción social, no aislarlos. Deben relacionarse con otros niños de iguales características, pero también con niños que no muestren superdotación intelectual.
  11. La educación debe ser integral. No hay que centrarse solo en los aspectos intelectuales, tan importantes son o más los afectivos y los sociales.
  12. En la familia deben tener el mismo nivel que sus hermanos. No se le debe tratar de forma especial o privilegiada por su altas capacidades, al igual que tampoco se le debe exigir más o de forma más estricta por ser superdotado.

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Peleas en la familia: como convertirlas en algo constructivo

Lo primero que debo dejar claro es que cuando hablo de peleas me refiero fundamentalmente a cuando se producen disputas por distintos puntos de vista, o por conseguir alguna cosa o por tener distintas opiniones en cuanto a un tema concreto, entre dos o más miembros de la misma familia. Queda descartada de esta forma las peleas dentro de su concepto de agresión física.

Lo primero que nos debe quedar claro en esta temática que hoy abordamos, son tres cuestiones:

–          Las peleas en la familia son completamente normales y frecuentes; por lo que nuestra familia no es peor ni mejor que el resto por tenerlas.

–          Hay que comprender y usar los resultados de una pelea (según la hemos definido) de forma beneficiosa para el crecimiento y la mejora de la familia.

–          Y se debe tener mucho cuidado con las peleas “injustas” y sus resultados, ya que pueden influir en muchos aspectos de la dinámica familiar de forma perjudicial.

pelea familiar

Algunas creencias erróneas sobre las peleas familiares

  1. Pelearse en la familia es malo: siempre que sea una pelea justa, es decir, legítima por ambas partes (que ambas partes defiendan algo que podemos considerar razonable, comprensible y justificable), puede resultar beneficioso.
  2.  Toda familia que se pelea necesita ayuda profesional: tampoco es cierto, ya que entonces los psicólogos tendríamos listas de espera enormes. Dentro de límites razonables, son beneficiosas porque mejoran la dinámica familiar y permite interactuar a sus miembros.
  3. Las peleas familiares son evitables y prevenibles: nada más lejos de la realidad, sino que además no debieran evitarse, porque en ocasiones permiten solucionar conflictos latentes.
  4. Los hermanos o los padres y los hijos son enemigos eternos: tampoco es verdad como podréis imaginar. No necesita mayor aclaración.
  5. Una vez resuelta, se ha resuelto para siempre: tampoco tiene que ser necesariamente cierto. Si bien en la mayoría de los casos sí ocurre de esta forma, en otras, disputas anteriores pueden resurgir años después, debido a algún detalle o matiz que no quedó resuelto o porque realmente no se resolvió de forma justa para alguno de los implicados.

Consejos para solucionar las peleas familiares y convertirlas en algo constructivo

–          Colaboración: es un recurso de muy alta eficacia en la resolución de estos conflictos. El cómo lograrlo:

  • Cuando no se logra la solución y se está estancando, podemos aplazar la discusión a otro momento, en el que tras periodos de reflexión y ya en “frío”, se tenga mejor disposición para lograr un acuerdo.
  • A veces en el estancamiento, podemos arriesgarnos a ser el primero en acercar posturas, dando un poco nuestro brazo a torcer, puede que cause el mismo efecto en la otra parte y se alcance la solución.
  • Repasar de forma histórica toda la evolución de la disputa hasta el momento actual, puede ser también ventajoso a la hora de lograr la solución al conflicto.

–          Negociación:  fundamental para lograr un acuerdo que satisfaga a ambas partes:

  • Buscar con, una lluvia de ideas, por ejemplo, nuevas opciones a las que se han planteado hasta ese momento.
  • Intercambiar favores, uno cede en esa situación, a cambio de que el otro ceda en la próxima ocasión. Este es un método enormemente usado por los padres que tienen más de un hijos y se produce una disputa entre ellos.
  • Uno de los implicados se dedica a proponer alternativas, mientras que el otro escogerá entre una de las propuestas.

–          Comunicación: es fundamental hablar para averiguar, si no somos parte implicada, qué es lo que ha ocurrido, porqué se ha originado y cómo afecta a ambas partes el problema.

  • No dar por sentada la versión de una de las partes hasta haber escuchado la otra.
  • No etiquetar a una persona por su actuación en un conflicto, ya que no siempre tiene porqué cumplirse dicha etiqueta para futuras ocasiones.
  • No debemos ser solo “emocionales” ni tampoco solo “racionales” en las discusiones. Hay que encontrar el equilibrio entre ambas partes.
  • Hay que frenar y controlar los impulsos que nos pueden jugar malas pasadas, y pensar siempre antes de actuar.

Consejos para padres ante las discusiones o peleas familiares:

  1. Como siempre os digo, poneros en los ojos de vuestro hijo. Es verdad que ellos no se van a poner en el nuestro, pero precisamente esa es nuestra ventaja. Sus intereses y valores no son iguales a los nuestros. Mostrar comprensión, pero tampoco excesiva permisividad.
  2. A veces contarles casos de nuestra propia experiencia les ayuda a comprender el porqué les pedimos unas cosas u otras.
  3. Es adecuado insistirles y enseñarles a que tienen que pensar antes de actuar y que es muy adecuado un control de nuestros impulsos.
  4. Preguntémonos en muchas ocasiones si una pelea es una buena ocasión para enseñar a nuestro hijo algo o para desahogarnos en gritos.  Hay que hacer un esfuerzo por ellos, ya que a la larga nos repercutirá también en nosotros.
  5. Nadie somos perfectos, ni nuestros hijos ni nosotros. Y conviene recordarnos y recordarles de vez en cuando, que todos somos miembros de un mismo equipo.
  6. Mucha paciencia, el mejor de los consejos.

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La importancia del juego para el desarrollo de tus hijos

Haced un poco de introspección y cerrad los ojos, volved la vista atrás e intentar recordar cuáles eran vuestras prioridades cuando apenas contabais con 7 u 8 años, ¿a que aparecen vuestros amigos en esos recuerdos y aquellos juegos que tan buenos momentos os hicieron pasar? Las carreras de chapas, las canicas, civiles y ladrones, el escondite, los juegos de mesa… Pero, ¿por qué jugamos tanto y con tanta intensidad a esas edades?, ¿qué finalidad tiene el juego en los niños?

Qué aporta el juego a tus hijos

El juego es algo innato en los niños, un mecanismo con el cual van descubriendo el mundo que les rodea, los objetos, sus propias capacidades y habilidades, las relaciones entre las cosas, los sentimientos, la forma de dar rienda suelta a su imaginación y a su creatividad…

niños jugando

Los beneficios del juego para el desarrollo de nuestros hijos son innumerables, pero por destacar algunos de ellos:

– Facilitan el desarrollo motor, la motricidad fina y la gruesa.

– Facilitan el proceso de socialización del niño con sus iguales o con los mayores.

– Favorecen la comunicación, estrechando los lazos afectivos de quienes comparten los juegos.

– Ayudan al conocimiento de las propias capacidades y habilidades, conociendo mejor donde se encuentran sus propios límites.

– Muchos juegos tienen una serie de normas, con lo que ayudan al niño a comprender el respeto y la necesidad de las mismas.

– Mejoran la capacidad del niño en cuanto a la resolución de problemas, en cuanto a la toma de decisiones.

– Favorecen el desarrollo de la inteligencia, de la creatividad y de la imaginación, ayudando a una maduración mucho más completa del niño.

– Facilita en el niño la creación de expectativas, la autoevaluación, la planificación, el desarrollo de una autoimagen positiva, de unas habilidades sociales que en tantos ocasiones os he comentado lo necesarias que son…

Los adultos y el juego de los niños

Por desgracia, muchos padres y en muchas ocasiones, pensamos que el juego es solo cosa de los niños, y que nosotros pasamos esa etapa. Nada más lejos de la realidad. El juego es una actividad tan sana para los adultos como para los niños.

Nos aporta prácticamente las mismas cosas que les aporta a los niños. Y cuando somos padres, mayor razón para jugar con ellos.

La falta de tiempo, el cansancio, la apatía… son algunas de las razones que esbozamos para que nuestros hijos jueguen solos y no nos pongamos con ellos. Pero realmente cometemos un error, un grave error.

Jugando con ellos, y no solo cuando son bebés, cuando tienen 14 años también se puede jugar con ellos, mejoramos nuestros lazos afectivos con ellos, su confianza en nosotros que tanto vamos a necesitar en la etapa de la adolescencia, la comunicación, la armonía familiar, la imagen que tienen ellos de sí mismos y de sus padres, mejora la actividad física y la salud del niño y de los padres, impidiendo el sedentarismo y la obesidad, etc.

Pensad además que van a ser unos años los que realmente vais a poder disfrutar del juego con vuestros hijos, ya que cuando empiezan a llegar a la adolescencia, sus intereses cambian y comienzan a estar más tiempo con los amigos, y aunque eso no quita el hecho de que podáis seguir compartiendo momentos con ellos, la cantidad de esos momentos disminuirá considerablemente.

Consejos para los padres

– No debemos limitar el juego de los niños con el autoritarismo, o llenándoles de actividades que les dejen sin tiempo o de cualquier otra forma. Siempre dentro de unos márgenes y usando el sentido común, claro está.

– Juguemos con ellos cada vez que podamos, disfrutemos de esos momentos como si fueran únicos, ya que en el fondo los son, y pasarán a formar parte del bagaje de nuestro baúl de recuerdos, y lo que es más importante, del suyo.

– Pensemos que además de pasarlo bien, aportamos todos los beneficios que anteriormente os he descrito (y muchos más) a nuestros hijos y a nosotros mismos.

– Si no tenemos demasiado tiempo, intentemos sacar un rato a diario para ellos, sopesemos de que otras cuestiones podemos prescindir para obtener ese tiempo y brindémosles un rato de calidad, de complicidad, de cariño al fin y al cabo.

– Debemos darles oportunidades de juego, sitios donde jugar, materiales, juguetes, visitas al parque y lo que es más importante, nuestra compañía, que es lo que más valoran en los primeros años de vida.

La televisión y las consolas no es una solución para mantenerles entretenidos. Entiendo que todos debemos comprar, limpiar, organizar, cocinar… y que para ratos y de forma controladas también pueden ver la televisión o jugar a la consola, pero pensemos que la compra o el cocinar, por ejemplo, también pueden convertirse en un juego para ellos.

– En cuanto al sexo de tu hijo, hay que seguir avanzando en la sociedad en la que vivimos. Igual da jugar con un niño a las casitas y con las muñecas, que con una niña al futbol o a escalar unos columpios. No deben existir diferencias y tampoco debemos fomentarlas. Que sean ellos los que elijan el juguete o el juego según sus preferencias. La cuestión principal no es el tipo de juguete o el juego, es el tiempo que pasamos con ellos y los beneficios que aporta. Yo tengo dos hijas, a una la encanta el futbol y a la otra vestirse de princesas…

– El último, aunque suene repetitivo: dejad la televisión, quitaros de obligaciones que realmente no lo sean o puedan aplazarse, sacad tiempo para ellos, que cuando os queráis dar cuenta ya no querrán pasar tanto tiempo con vosotros. Disfrutad de su compañía, de su originalidad, de sus sonrisas, de su juego… ¡jugad con ellos!

 

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La agresividad infantil, ¿qué podemos hacer?

La agresividad infantil es una de las principales quejas de padres y educadores. Un hecho que en ocasiones es muy difícil de controlar y un temor latente a que en el futuro, este tipo de conductas tengan continuidad en una patología antisocial. Conozcamos un poco más de estas conductas, su porqué y cómo actuar ante ellas.

Definición de conducta agresiva

Definiciones, como en todo, hay muchas. Por sintetizarlas en una sola, podemos decir que la conducta agresiva es aquella conducta intencionada que pretende causar un daño, ya sea físico o psíquico.

Se pueden clasificar de muchas y variadas formas: puede ser física, psicológica, verbal, puede ser directa o indirecta (implicando a otros), activa o pasiva (impidiendo que otros alcancen sus objetivos)…

En el caso de los niños suele ser directa y física, aunque también se dan las verbales.

agresividad infantil

Explicación de la conducta agresiva

Muchos son los enfoques y las distintas teorías que se han realizado para dar una explicación de la conducta agresiva. Desde la etología se ha teorizado que es un instinto completamente imprescindible para la supervivencia; la teoría del aprendizaje social nos dice que estas conductas se aprenden por imitación y por observación; el psicoanálisis afirma que es por un “instinto de muerte” que la gente dirige hacia el exterior o hacia los demás, no hacia uno mismo…

Aunque, es más sencillo pensar que la conducta agresiva puede ser un compendio de todo ello, aprendizaje e instinto, innato y adquirido.

Factores que influyen en la conducta agresiva

Uno de los factores más influyentes es el entorno sociocultural en el que se mueve el niño. En estas edades, la familia es la pieza clave en la educación del niño, y por lo tanto, en la parte de la conducta agresiva que se aprende, y que no es instintiva.

Dentro de la familia y el entorno social del niño, muchos son los factores que hacen que el niño aprenda una conducta agresiva por imitación u observación:

–          Conducta incongruente de los padres (la desaprueban pero la usan, aun no siendo conscientes de ello).

–          Estilo educativo autoritario.

–          Estilo educativo excesivamente permisivo, en el que no se han establecido los límites adecuados.

–          Uso del castigo físico y verbal o psicológico como método educativo y de resolución de conflictos.

–          Relaciones deterioradas entre los padres también puede provocar tensión en la familia y desembocar en este tipo de conductas.

El entorno social cercano también está claro que influye, no solamente la familia, el barrio, el colegio, los amigos, lo que les dejamos ver en la televisión o en el ordenador… Todo aporta a que se puedan desarrollar conductas agresivas.

Está claro que no podemos controlar absolutamente todo en la vida de nuestros hijos, ya que también necesitan aprender las cosas por sí mismos, necesitan autonomía y espacio, pero en todo aquello que sí podamos influir positivamente, ¿no creéis que merece la pena? No podemos ponerles una venda en los ojos, ni taparles los oídos, pero sí podemos cuidar nuestras conductas porque somos uno de sus principales modelos, sobre todo los primeros años de vida.

A modo de ejemplo, mi hija hace unos meses al ver como una persona sacaba un cigarro y lo encendía me preguntó alucinada que qué hacía esa persona, y qué era eso. Claro está, tenemos nuestros defectos como cualquier otro, pero no fumamos, y el entorno que le damos a nuestros hijas es más propicio para que en el futuro no fumen; aunque eso no asegure ese resultado al 100%, queda claro que aumentamos las posibilidades si lo comparáramos con la situación de que alguno de nosotros fumara.

Con esto quiero decir, que debemos hacer un esfuerzo de enseñar primero con el ejemplo, con la acción, y luego con la palabra. Es la mejor forma de prevenir conductas que no queremos que nuestros hijos realicen.

Qué hacemos ante este tipo de conductas

Existen muchas formas distintas de tratar estas conductas, una vez aparecidas, para tratar de que desaparezcan. Podemos actuar a dos niveles, por un lado técnicas para tratar de controlar los antecedentes que desencadenan estas conductas y técnicas para tratar estas conductas a través de sus consecuencias:

Técnicas para controlar los antecedentes

–          Eliminar estímulos desencadenantes (si se pelea mucho con el primo, no dejarles mucho rato solos)

–          Reducir la exposición de modelos agresivos (cuidar sobre todo nuestra conducta, la de los que le rodean y lo que ven en los medios)

–          Reducir estímulos aversivos (eliminar los conflictos, eliminar la falta de afecto y de elogios hacia el niño)

–          Exponerle a modelos que desarrollen conductas alternativas a las agresivas para resolver conflictos (personas o personajes conocidos para él o famosos)

Técnicas para tratar la conducta agresiva controlando sus consecuencias: en este ámbito podemos usar tres tipos procedimientos;

    1. Procedimientos de extinción (hay que eliminar las recompensas que el niño busca por emitir esa conducta, como puede ser el que se le preste atención, el hacer rabiar al hermano…, si eliminamos éstos y el niño ve que no pasa nada, dejará de hacerlo. Es la maniobra típica a utilizar en las rabietas infantiles)
    2. Procedimiento de conductas alternativas (consiste en indicarle cómo debe comportarse adecuadamente e ir reforzando cada vez que emita las conductas que queremos o al menos las que se parezcan)
    3. Procedimientos de castigo: son diversos métodos los que existen en este apartado, deben ser los de última elección, aunque en ocasiones pueden ser adecuados a la situación:
      1. Reprimendas y reproches (deben darse nada más producirse la conducta, debe quedar claro porque le reprendemos y elogiarle enseguida si a continuación realiza conductas adecuadas; no utilizar la amenaza, ni los gritos, ni la agresividad al comunicárselo)
      2. Tiempo fuera (sacarle inmediatamente de esa situación y lugar durante un tiempo, para retirarle de todos los reforzadores posibles existentes)
      3. Costo de respuesta (retirarle algo que le agrade, material o actividades, si ha emitido la conducta agresiva, indicarle porqué se le retira y que lo recuperará si su conducta es adecuada)
      4. Sobrecorrección (utilizarla solo en el caso de que las anteriores no hayan sido eficaces) Dos tipos:
  • Restitutiva: que restituya el daño que haya podido causar y que mejore la situación inicial ( pedir perdón, reparar algo que haya roto o comprar algo mejor que lo que ha roto, etc.)
  • Sobrecorrección positiva: que realice muchas veces una conducta deseable (si ha roto un juguete, deberá repararlo si es posible y además colocar el resto)

Estas son algunas de las técnicas más comunes y más eficaces. Desde luego y para que quede claro, no se debe utilizar el castigo físico. No hay situación alguna que lo justifique, aunque muchas veces pensemos que “un cachete a tiempo…” puede arreglar cosas. Pensar en el daño físico y moral que le hacemos en ese momento y además, en el ejemplo que le damos. Con el castigo físico le estamos diciendo a nuestro hijo: “con una torta o un azote se solucionan las cosas” Entonces ¿cómo queremos luego que ellos no usen la agresividad o la violencia? Combatir la agresividad con la violencia es el peor error que, como padres, podemos cometer.

Si os animáis y queréis dejar algún comentario al respecto, técnicas que empleáis, consejos, etc., no dudéis en hacerlo.

 

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Consejos para una buena higiene del sueño

Alteraciones del sueño y sus causas

Muchas personas tienen trastornos relacionados con el sueño como son las hiposomnias (disminución del tiempo de sueño) donde estaría encuadrado el insomnio, las hipersomnolencias como la hipersomnia (exceso de tiempo durmiendo) o la somnolencia (exceso de sueño durante el día), y las parasomnias (alteraciones de la conducta durante el sueño), como pueden ser el sonambulismo, la enuresis nocturna, las pesadillas y terrores nocturnos, bruxismo nocturno, síndrome de las piernas inquietas, somniloquia…

Las causas de todas estas alteraciones del sueño pueden ser muy variadas:

–          Trastorno o enfermedad física: narcolepsia, dolores y algias, apnea del sueño, lesiones o problemas de columna…

–          Trastorno psíquico: depresión, ansiedad, estrés, adicción a sustancias, traumas psicológicos, miedos y fobias, trastornos emocionales, preocupación por pruebas o exámenes…

–          Malos hábitos de sueño: siestas durante el día, actividad excitante antes de ir a dormir, consumo de excitantes, horarios irregulares de sueño, turnicidad en el trabajo, comer en exceso o comidas muy grasas antes de ir a dormir, escaso ejercicio físico durante el día, ejercicio físico antes de dormir, jet lag o cambios bruscos de horarios…

–          Otros: embarazo, factores ambientales como el ruido, el calor, las vibraciones, el cambio de lugar de dormir, la humedad, el frío, el exceso de luz…

higiene del sueño

Qué es la higiene del sueño

Se le llama higiene del sueño a una serie de hábitos, que nos van a facilitar el conciliar el sueño o bien el mantenerlo.

Muchas cuestiones que os voy a comentar son de pura lógica, y la mayor parte de nosotros las ponemos en práctica para descansar. Sin embargo, en ocasiones, tomamos pequeños vicios o malas costumbres, o simplemente por desconocimiento, no ponemos en marcha las acciones correctas empeorando la calidad de nuestro sueño. Cuestión que como todos sabéis, es fundamental para tener buena salud y funcionar a pleno rendimiento.

Se debe tener constancia en aplicar los consejos de la higiene del sueño para que surtan efecto cuando hay alteraciones del sueño, no obstante, si durante un periodo superior a un mes no se han producido mejorías, es conveniente consultar al médico de familia para descartar problemas de origen físico y a un psicólogo que evalúe el aspecto psíquico de la persona.

Consejos para una buena higiene del sueño

–          Debemos procurarnos un entorno adecuado para descansar en cuanto a las condiciones ambientales se refiere: sin exceso de ruido ni de luz, con una temperatura y un porcentaje de humedad ambiental óptima, un colchón y una almohada adecuada, etc.

–          Debemos estar relajados en el momento de ir a dormir. Si acabamos de hacer una actividad excitante, convienen relajarse antes de dormir. Hay que intentar librarse de las preocupaciones; más abajo os dejo un pequeño ejercicio de relajación que puede ayudar a tranquilizarse.

–          Debemos seguir una dieta alimenticia equilibrada. No hay que pegarse el atracón antes de acostarse, conviene que entre la cena y el ir a la cama haya pasado el tiempo suficiente para que se haga la digestión, no comer alimentos muy grasos o pesados antes de irse a la cama, no es buen meterse a dormir tampoco con hambre… Lo más adecuado es desayunar bien y variado, comer bien y variado y cenar algo menos o al menos comida ligera. La leche y los derivados lácteos, que contienen triptófano, son aconsejables en la cena porque ayudan a conciliar el sueño.

–          El consumo de excitantes, exceso de tabaco, alcohol y de sustancias adictivas no es adecuado para el sueño. En ocasiones podemos creer en el dicho de que un poquito de alcohol o el consumo de ciertas sustancias puede ser beneficioso para conciliar, inducen un sueño de mala calidad y, a la larga, además de perjudicar nuestra salud, puede ir alterando el patrón normal de sueño y desembocar en trastornos del sueño crónicos.

–          La realización de ejercicio físico de forma regular también es fundamental para nuestro cuerpo. Facilita que lleguemos un poco más cansados físicamente por la noche y nos cueste menos dormir. Lo que no es conveniente es realizar importantes gastos físicos poco tiempo antes de ir a dormir, ya que el organismo seguirá “activo” y habrá que esperar un rato a relajarnos.

–          Como todo en la vida, mantener unos horarios regulares, es vital para el sueño y el descanso, siempre que el trabajo y las obligaciones lo permitan. Hay que dormir un número de horas suficiente, cada persona es un mundo, pero la mayoría entre 7 y 8 horas solemos estar, aunque hay gente que duerme 6 y otra que afirma que necesita 10 diarias. El exceso de sueño no es aconsejable tampoco.

–          La cama se ha hecho para dormir. El realizar otras actividades en ella como ver la tv, trabajar con el ordenador o jugar a la consola, no es adecuado. Si estáis pensando que la cama también puede utilizarse para tener relaciones sexuales con vuestra pareja, os doy toda la razón, y además, el tener vida sexual satisfactoria también influye positivamente en el patrón de sueño. Después de llegar al orgasmo el cuerpo se relaja y es un momento muy bueno para conciliar el sueño.

–          Si sois de los que usáis tranquilizantes o relajantes para dormir, prescritos por el médico, es conveniente que en algún momento les vayáis retirando con una pauta descendente, siempre siguiendo las indicaciones del médico. Que nuestro sueño dependa el resto de nuestra vida de una pastilla no es saludable, a no ser que exista una causa física que lo justifique. Habría que analizar la causa del porqué os cuesta conciliar o mantener el sueño, y existen tratamientos desde el punto de vista psicológico que ayudan a solucionar estos problemas. Consultar con un psicólogo.

–          No hay que irse a la cama si un día no tienes sueño. Es preferible aguantar un poco más ese día y esperar a relajarse y a tener la sensación de sueño. Ya conseguiremos regularizar de nuevo el horario y el patrón al día siguiente.

–          En el caso de los niños un apunte: no se debe utilizar el “vete a la cama” como un castigo. La asociación del niño cama-castigo es inmediata, y estaremos facilitando que se produzcan alteraciones en su patrón de sueño.

–           Cuando no conciliamos al meternos en la cama o bien si nos hemos despertado por la noche, debemos intentar relajarnos, no pensar en nada. Si pasados unos minutos nos desesperamos, damos miles de vueltas y no conciliamos, es preferible levantarse y esperar a relajarnos para volver a la cama.

–          Si eres de los que necesitan la siesta después de comer, no pasa nada, son recomendables. Ahora, hay que tener claro que son recomendables las de duración entre 20 a 40 minutos como mucho, cuando nos echamos 2 horas de siesta, es muy probable que esa noche durmamos mal.

Un pequeño ejercicio de relajación para facilitar el sueño

–          Nos tumbamos en la cama, sin ruidos, con luz tenue o bien apagada. La temperatura debe ser adecuada, ni mucho calor ni frío.

–          Respiramos profundamente y a continuación, tensamos fuertemente los puños, brazos, piernas, cuello, abdomen… mantenemos así unos pocos segundos y destensamos y relajamos todo el cuerpo.

–          Nos concentramos en esa sensación de relajación de la musculatura a la vez que vamos destensando, notamos como todos los músculos se aflojan y a la vez vamos respirando normalmente.

–          Repetimos este ejercicio 7 u 8 veces, y después nos quedamos completamente relajados. Es momento si queremos de imaginarnos una situación relajada que nos guste, como si pusiéramos un salvapantallas en nuestro cerebro para el modo “ahorro de energía”. Dejamos que la tranquilidad nos invada lentamente. Intente notar todos los detalles de esa imagen relajante y placentera.

–          Nos dejamos llevar por la relajación lentamente para conciliar el sueño…

 

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